Una vez más se cumple la parábola y el dólar a $1,40 vuelve a ser una realidad
Es el precio aproximado que tiene el tipo de cambio ajustado por inflación en el mercado local. Con este valor se vuelve al nivel considerado como ideal luego de la devaluación post-Convertibilidad, pero implica una caída anual de más del 15%. Conozca la opinión de especialistas sobre su futuro
En aquellos días de mediados de 1989, cuando el país atravesaba una inédita hiperinflación, y era inminente el cambio de Gobierno, quien luego sería el Canciller argentino de la administración entrante, hablaba de un dólar “recontra alto”.
Puntos Importantes
En el último año, el tipo de cambio real cayó un 15% y en mayo se ubica en $1,757. Para fin de año, aún con una recuperación del precio, caería un 10% adicional
A largo plazo se pronostiva una devaluación nominal gradual. Pero esto en el lapso de un año. Descartan que vaya a suceder en el corto plazo
El precio del dólar depende pura y exclusivamente de la voluntad del BCRA, porque tiene un nivel de reservas muy alto y gran poder de fuego
Pasó el tiempo, y con el tiempo el dólar “recontra alto” se encaminó al 1 a 1 de la Convertibilidad.
Como en todas las cosas de la vida, y en especial en la Argentina, la historia vuelve a repetirse. Uno de los caballitos de batalla del Gobierno actual y del anterior fue el mantenimiento de un tipo de cambio competitivo.
A la salida de la Convertibilidad, el Ministro de Economía de aquel entonces anunciaba públicamente que el valor deseado para la moneda extranjera era de $1,40. Nadie en el mercado aceptó ese valor y en poco tiempo el precio avanzó a paso redoblado hasta tocar incluso los $4, con pronóstico reservado.
Con el tiempo, la burbuja cambiaria se desinfló y la divisa estadounidense comenzó a caer, hasta encontrar una banda que centavos más, centavos menos, oscilaba entre un piso de $3 y un máximo muy puntual de 3,22 pesos.
Esa era la banda elegida por el Banco Central, amo y señor del mercado cambiario, sustentado en el impresionante rally de sus reservas.
Pero en forma paralela a esta quietud del dólar, la inflación local hizo de las suyas y lentamente le fue quitando poder de compra al tipo de cambio.
Y curiosamente, llevó al dólar real, medido por la inflación “correctamente calculada”, a acercarse sin prisa pero sin pausa al valor estimado por Remes Lenicov como de equilibrio (aunque en las actuales condiciones, una vez más, dista mucho de ser el ideal).
¿Cómo se llega a este valor?
A fines de mayo el valor estimado para el tipo de cambio real fue de $1,495. Pero si se tiene en cuenta el futuro del dólar negociado por el Banco Central para fin del mes en curso y la inflación estimada, una vez restada la internacional, el valor se ubicaría en $1,44 en junio.
Si el análisis se realiza a más largo plazo, por ejemplo hasta fin de año, la cuestión se agrava aún más. Aún si se proyectara un dólar nominal a $3,25 en diciembre de 2008, con el actual nivel de inflación el tipo de cambio real estaría en un valor de $1,35. Con todo lo que ello implica.
Como dato complementario, en el último año el tipo de cambio real ya cayó un 15%. Como se podrá suponer, el dólar alto es sólo una quimera.
¿Qué pasó en el último mes?
Consultado por la caída de 9 centavos del billete verde y la activa intervención del Banco Central en el mercado, Eric Ritondale, economista de Econviews, sostiene: “Creo que lo que sucedió el último mes fue una jugada del BCRA para castigar a quienes apostaron al dólar. No considero que siga cayendo por lo que implica para el sector real de la economía”.
“Esto fue un castigo a los especuladores financieros, fue una demostración de fuerza del BCRA al mercado”, agrega el experto.
Así, asegura que “lo que vemos hoy es una decisión política del BCRA. Por otro lado, evaluar este control es una discusión complicada. En este caso se debió a la incertidumbre financiera para que las expectativas no se muevan demasiado y la gente no se altere viendo el valor de dólar, que es muy relevante para los minoristas”.
En este marco, afirma que “en general, las economías emergentes le tienen miedo a la flotación por los efectos contrarios que puede tener en las expectativas, en aspectos contractuales y en el sistema financiero”.
“Para los industriales no es una buena noticia, por eso no creo que caiga más”, señala y considera que “a largo plazo pienso que se verá, gradualmente, una devaluación nominal. Pero esto hablando a un año, no lo que va a suceder el mes que viene”.
María Castiglione, de Castiglione Tiscornia & Asociados, dice que “el precio del dólar depende pura y exclusivamente de la voluntad del BCRA, porque tiene un nivel de reservas muy alto y tiene poder de fuego para manejar la cotización. Es por eso que se trata de una decisión puramente política, y de eso depende que siga a la baja o no”.
Según Castiglione, es poco probable que la cotización siga cayendo y brinda su posición: “Sin dudas que mantener el tipo de cambio tan bajo con el peso tan apreciado deteriora la competitividad en un contexto de mucha inflación, por eso no lo vemos probable que se mantenga en este nivel”.
Para la experta, el valor actual responde a una política predeterminada de contener las expectativas, “pero de esta manera el gobierno ataca más que nada a los que especulan con la devaluación. A futuro no será así”.
En igual sentido opina Rodrigo Álvarez, de Ecolatina: “Me parece que la cotización del dólar hoy debería estar cerca del piso, en más, presionar a una baja más significativa no tendría sentido”.
Para Alvarez, “hasta el momento se logró la señal que se quería transmitir, que es que hay suficientes divisas como para aventar la disparada” y agrega que “en este contexto se busca llevar tranquilidad para que los ahorristas minoristas, que son los que salieron a comprar dólares, vean un escenario más calmo y que parte de los depósitos que salieron del sistema financiero vuelvan teniendo en cuenta que las tasas de interés son atractivas aunque sean menores que la inflación. De todos modos, protegen el capital”.
Pero cuando se trata de empresas ligadas a la exportación, la cuestión cambia, y en eso coinciden todos, ya que “el escenario es diferente y aquellas que producen para exportar tienen un escenario más complicado porque el dólar baja y los costos suben a un ritmo muy elevado, perdiendo competitividad cambiaria”.
“Eso perjudica las finanzas de las empresas y crea otro riesgo que es que ante un dólar bajo es más barato importar”, agrega Alvarez.
¿El dólar puede llegar a $3?
Las últimas movidas del Banco Central apuntan a una continuidad de la política de apreciación del peso. Pero esto levanta polémicas.
“Creo que un dólar a $3 es un error, cuando se llega a un tipo de cambio a determinado nivel hay un daño, porque en un contexto de crecimiento como el actual los precios no son flexibles a la baja”, explica Alvarez, y agrega: “en cada suba del tipo de cambio hay un derrame a precios importante, teniendo en cuenta que tampoco hay un plan de estabilización de precios”.
En un contexto en lo que todo el escenario es ocupado por la pelea entre gobierno y campo, hay un sinnúmero de cuestiones de fondo que siguen su curso sin la necesaria corrección, como por ejemplo la inflación a lo que ahora se suma la incertidumbre cambiaria.
En definitiva, se está en presencia de un escenario de elevada suba de precios con todas las consecuencias que ello implica a lo que se suma la incertidumbre. Este es un cóctel “implosivo”, ya que afecta tanto al consumo como a las inversiones. Y en el que el mítico $1,40 vuelve a estar de moda.
Rubén Ramallo
©infobaeprofesional.com
Fuente: Infobaeprofesional.com
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