Dura pelea en el congreso de la Federación Agraria
[30-set-05] - Buzzi sostuvo la política de la entidad. Dijo que no se puede defender al campo “sólo con reclamos sectoriales”.
El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, aseguró ayer que “no se podrán solucionar los problemas del campo refugiándose en el reclamo de las políticas sectoriales” y defendió la política de alianzas que lleva adelante la entidad con organizaciones como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y Apyme. También instó a abrir la discusión sobre un cambio del estatuto federado “para adecuarlo a la nueva realidad” y aseguró que durante el año próximo se intensificará la acción gremial para discutir el uso y tenencia de la tierra en el país ya que “la reforma agraria y la colonización no es algo del siglo XIX sino una urgencia actual”.
Buzzi fue el orador principal del acto de apertura del 93er congreso de la Federación Agraria Argentina (FAA) que se realiza en el Patio de la Madera y que tiene un fuerte sesgo de discusión política interna. Como todos los años, se renovó parcialmente el consejo directivo de la entidad, incluidos los cargos de presidente, vice primero y vice segundo.
Buzzi va por la reelección liderando la lista Azul y Blanca, mientras que la oposición, liderada por el cordobés Daniel Martinelli, se nuclea en la lista Federada. Este sector, que cuenta con el apoyo del ex presidente Humberto Volando (presente ayer en el congreso), cuestiona el giro de la actual conducción hacia la centroizquierda y la incorporación de “nuevos sectores” como los movimientos campesinos de zonas marginales, y propone volver a una política gremial que se focalice en los reclamos más tradicionales del agro, vinculados a cuestiones impositivas.
“Más campo y menos política”, fue la consigna que expresaron los delegados de este grupo en el caliente plenario que se realizó ayer por la tarde, poco antes de que unos 400 representantes de distintas entidades de base de la federación votaran por la renovación de un tercio de los directores. Del otro lado, les respondieron: “Se borraron en lo peor de la crisis y ahora vuelven a hablar”.
Hoy, los mismos delegados volverán a votar, esta vez para presidente y vices. Aunque no se esperaba anoche que la oposición amenazara la reelección del actual presidente de FAA, el surgimiento de un polo opositor, que tiene fuerte inserción en Córdoba, La Rioja y parte de la provincia de Buenos Aires, alcanzó para agitar la política interna en la Federación. La asistencia casi perfecta de las filiales y centros federados con poder de voto y el intenso pasilleo de ayer por la mañana daban cuenta de esta situación.
Chacareros Federados, la combativa línea interna que durante años fue la principal oposición de la entidad, se alineó con Buzzi en base a “un acuerdo programático y para evitar que gane la derecha dentro de la organización”, dijeron dirigentes del sector.
Esta discusión se coló también en el discurso del presidente de Federación Agraria, cuando detalló el trabajo de “refundación” de la entidad, luego de la crisis que se llevó consigo a Faca, la cooperativa de seguros y la sede de calle Mitre. Propuso, además, abrir la discusión en las distintas regionales federadas para convocar a un congreso extraordinario que modifique el estatuto.
El nuevo programa de la FAA también parece haber impactado en la relación con el gobierno nacional, que no envió ayer representantes al Congreso.
También estuvieron el intendente Miguel Lifschitz, el ministro de Gobierno de Santa Fe, Roberto Rosúa, y autoridades de entidades agrarias del Mercosur.
En su discurso, Buzzi criticó la falta de progresividad de los impuestos distorsivos, la insuficiencia de políticas de apoyo a las economías regionales y la extranjerización de la producción agropecuaria.
En ese marco hizo hincapié en la “abrumadora estructura latifundiaria”, la concentración de la propiedad, el desalojo de campesinos por parte de grupos empresarios que se expanden en la frontera agrícola, la falta de regularización dominial de 100 mil productores en situación de ocupación precaria de sus terrenos y la ausencia de una política de colonización.
FUENTE: La Capital - Rosario [30-set-05]
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