La deuda pública brasileña ya suma US$ 425.000 millones
CLARIN.COM
BRASIL: EJE DE LAS DIFERENCIAS EN EL GOBIERNO DE LULA
SAN PABLO. CORRESPONSAL.
En el gobierno de Lula da Silva la deuda pública sigue tan elevada como durante la gestión de su predecesor, Fernando Henrique Cardoso. Datos del Banco Central, divulgados ayer, revelan una suma sideral: 425.000 millones de dólares, entre lo que Brasil debe al exterior y lo que debe a los tenedores de títulos internos. Esto representa 65% del Producto Bruto Interno brasileño.
El Tesoro brasileño admitió que la deuda del gobierno federal no sólo no retrocedió: aumentó. En efecto, medida en octubre de este año contra el mismo mes de 2004, la deuda pública creció 15,2%, o sea, unos 55.000 millones de dólares en apenas un año.
Y esto ocurrió a expensas del enorme ajuste que promueve el equipo económico brasileño. El “ahorro” alcanzó en lo que va del año a 40.000 millones de dólares; pero fue por un apriete fiscal gigantesco que elevó a 6% el sacrificio realizado por el país. Todo esto, claro está, no resultó sin embargo suficiente para hacer frente al pago de los intereses de lo adeudado.
Esta fue la clave de las divergencias en el gabinete ministerial de Lula. Los ministros de Hacienda Antonio Palocci y la jefa de la Casa Civil, Dilma Rousseff, se enfrentaron a causa de la magnitud del esfuerzo fiscal, que puede llegar a entrampar al gobierno en un año electoral. Palocci consideró que sería indispensable gastar menos para aumentar el superávit del gobierno central, a un 6%. Sin eso, no sería viable hacer frente a los compromisos generados por el nivel de endeudamiento (pago de capital e intereses). El ministro, después de varias peleas con colegas de gabinete y hasta con el propio Lula da Silva, parece haber aceptado que la meta de superávit primario, que formalmente es de 4,25% del PBI suba menos de lo que le hubiera gustado. Así, estaría cerca de 5% lo que de cualquier manera es un nivel elevadísimo.
La ministra Rousseff ha considerado que semejante esfuerzo fiscal bloquea inversiones en infraestructura, impide el crecimiento de la economía brasileña y no resuelve, en la práctica, el problema de disminución del endeudamiento. Para la funcionaria, es evidente que los altos superávit primarios son consumidos para pagar los intereses de los títulos de la deuda. Más del 50% de estos títulos es remunerado con una tasa de 18,5% anual, la más alta del mundo, que precisamente es fijada por el Banco Central. Es por eso que muchos ven el mecanismo de endeudamiento oficial como una situación perversa.
Las divergencias en el gabinete por un tema económico sensible —como lo es el esfuerzo necesario para pagar la deuda— tienen su expresión en el plano político. “El presidente Lula da Silva quiere conseguir su reelección y las encuestas de intención de voto son poco animadoras”, describió ayer el economista Paulo Nogueira Batista. Para el experto: “El presidente parece caminar lenta e inexorablemente para el cadalso de la derrota electoral”. Pronosticó que la “única forma de neutralizar, al menos en parte, el escándalo de la corrupción, sería asegurar que haya una reacción económica expresiva en 2006″. Para eso, claro está, sería preciso que el sacrificio fiscal sea mucho menor al exigido por el ministro Palocci y una tasa de interés mucho más razonable que la que impone el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles.
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