Los economistas prevén para mayo un menor crecimiento de la inflación real
Cuando falta una semana para el debut del nuevo índice oficial de inflación, los analistas privados anticipan que el costo de vida real registró una desaceleración en mayo, provocada por las menores subas registradas en el rubro alimentos durante las últimas dos semanas.
Si bien todos los economistas consultados por LA NACION destacan que es muy difícil tener un índice preciso de inflación -ya que, a medida que pasan los meses y los índices manipulados por el Indec, se va perdiendo la referencia que representaban las estadísticas oficiales-, coinciden en que el dato de mayo se ubicará al menos medio punto por debajo del costo de vida de abril, que, a su vez, se había visto muy afectado por el paro del campo y los aumentos en los precios de los alimentos.
“En nuestra medición, la inflación de mayo se ubicó en el 1,6 por ciento, frente al 2,2 por ciento de abril, lo que se explica por un menor crecimiento en el precio de los alimentos, especialmente en las últimas dos semanas del mes”, explicó Ricardo Delgado, economista de la consultora Ecolatina.
Escenario previo
Un cálculo un poco más optimista es el del economista Camilo Tiscornia, que anticipa que después del salto registrado en marzo y abril, los precios se están “desacelerando” a los niveles preconflicto del campo. “Estamos volviendo a la inflación previa a la crisis de las retenciones, con subas mensuales rondando el 1%”, explicó el economista, que proyecta para el mes que acaba de terminar una inflación del 1,2 por ciento.
Para su colega Fausto Spotorno, la desaceleración de la inflación en mayo es muy leve, con una suba del 1,5% en el costo de vida del mes que acaba de terminar. “El conflicto del campo todavía se hace sentir en los alimentos, aunque esta suba se vio compensada por el rubro indumentaria, que tuvo una suba menor a la registrada en abril”, explicó el economista jefe del estudio de Orlando J. Ferreres.
La idea de que los alimentos cortaron la racha ascendente en las últimas semanas también es defendida por el sociólogo y encuestador Artemio López, que desde su blog en Internet destaca que mayo cerró con “una octava semana consecutiva de baja, situación que supone la seria caída más larga desde que se mide la canasta básica alimentaria, producto probablemente del notable impulso alcista que supuso el lock out agropecuario y la baja posterior”.
El freno relativo de los precios se explica por factores estacionales. Tradicionalmente, mayo es un mes de baja inflación, ya que no se registran subas en los rubros con mayor estacionalidad, como indumentaria, turismo o educación.
Enfriamiento a la fuerza
Para lo que resta del año, la proyección de la mayoría de los economistas es que la tendencia a una leve desaceleración de los precios se mantendrá, aunque todos los analistas destacan que cualquier pronóstico está muy ligado a la incierta evolución del conflicto del campo.
“El enfriamiento de la economía que le reclamaban muchos economistas al Gobierno para contener la inflación se está empezando a dar, aunque en una forma mucho más desordenada y a un costo más alto”, explica Tiscornia.
Delgado, por su parte, destaca que más allá del menor crecimiento del último mes, la inflación llegó para quedarse. “Para este año, proyectamos un número final del 27 o 28%, y el principal problema es que de parte del Gobierno no se ve un reconocimiento de la situación ni tampoco una coordinación clara para atacar la inflación”, explicó el director de Ecolatina.
La hora del debut
Más allá de las especulaciones de los analistas, mayo representará el debut para el nuevo índice de precios al consumidor que impulsa la actual conducción del Indec.
El nuevo índice relevará 440 tipos de productos y servicios, que estarán más especificados que los 818 actuales. Algunos, como frutas, verduras e indumentaria, tendrán una incidencia variable en el índice para reflejar estacionalidades, cambios en los hábitos de consumo o sustituciones ante fuertes alzas de precios, por ejemplo. Sin embargo, se desconoce la composición definitiva de la canasta y cómo se determinarán los cambios en las ponderaciones de cada producto, lo que no ayuda precisamente a dotarle de mayor transparencia al indicador que debutará oficialmente el próximo martes.
Por Alfredo Sainz
De la Redacción de LA NACION
Fuernte: Lanacion.com
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