Qué piensa la nueva ministra de temas clave de la economía

Noviembre 29th, 2005

CLARIN.COM

Apoya a la industria y los aumentos de salarios. El nuevo combate a la inflación.

EL NUEVO GABINETE: UNA FUNCIONARIA DE PURO ESTILO “K”

Oscar Martínez.
omartinez@clarin.com

En la Argentina hay políticas de Estado que no van a cambiar aunque haya otros nombres en los Ministerios”, no se cansa de repetir Felisa Miceli. Por eso, al menos tres de esos pilares que no se tocarán durante su gestión en el Ministerio de Economía: superávit fiscal, tipo de cambio “competitivo” y apoyo al proceso de sustitución de importaciones y reindustrialización.

Y si bien es cierto que la flamante ministra siempre prefirió mejorar el consumo de la gente, aunque sea a cambio de sufrir algún grado de inflación, también es verdad que llegará al quinto piso del Palacio de Hacienda con la orden precisa de Néstor Kirchner de desinflar el aumento de los precios —la peor pesadilla de la Casa Rosada—, aunque sin utilizar los remedios cuasi ortodoxos preferidos por su antecesor.

Y esta será, posiblemente, la mayor diferencia con la gestión de Roberto Lavagna. Miceli usará los métodos “K”, de choque, in cluyendo toda la legislación para la defensa del consumidor y antimonopólica de la que disponga. Y tendrá, seguramente, una mayor articulación con Defensa de la Competencia, una subsecretaría casi olvidada por Lavagna y que ahora sería repotenciada.

Miceli se define, sin pudores, como “kirchnerista” y recoge buena parte de su pensamiento económico en el keynesianismo y el desarrollismo local. Defensora de la industria y de una mejor distribución del ingreso, apuesta por un capitalismo serio y eficiente. Es crítica del modelo de los 90, reivindica el rol del Estado en la economía y se recuerdan algunas objeciones suyas a Roberto Lavagna en el proceso de reestructuración de la deuda —aseguraba que se podía y debía ser más duro con los acreedores— y en la relación con el FMI. También, y no es menor, apostaba por una mayor firmeza en la relación con las privatizadas y el pedido de aumento de tarifas.

Economista egresada de la UBA y con una historia profesional muy vinculada a los temas sociales y educativos, pocos creen que “Felisa” —en el Gobierno pocos usan el apellido cuando la nombran— utilizará herramientas “ortodoxas” para controlar los precios, sino más bien que lo hará al estilo “K”.

“Nadie es imprescindible cuando hay políticas claras”, dijo no hace mucho en referencia al futuro de la economía. Con acceso directo y sin pedido de audiencia previo a la Rosada, Miceli forma parte de la tropa que responde al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y mantiene cordiales relaciones con su ahora colega Julio de Vido, ministro de Planificación.

Y entre esas “políticas claras”, se encuentra que la flamante ministra descree de los remedios monetarios contra la patología inflacionaria. Por el contrario, sostiene que la mejor terapia contra la suba de los precios es aumentar la oferta de bienes y servicios y que aducir que los aumentos de salarios son el combustible de la inflación es desconocer que los salarios de los trabajadores todavía no recuperaron todo lo que perdieron y que fueron ellos “los que llevaron la peor parte de la crisis”.

“Un país capitalista no puede existir si no tiene industria”, dice Miceli. Y si la industria es nacional, mejor aún. Por eso pocos dudan de que mantendrá una política de fomento a las inversiones productivas y, además, a la obra pública. Será, en definitiva, la voz de Kirchner en la economía.

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